miércoles, 13 de mayo de 2009

Días extraños en el futbol mexicano

Estas últimas semanas del campeonato mexicano de futbol, vaya que han sido extrañas.

Estadios vacíos. La racha de cosas raras arrancó el domingo 26, cuando los dos partidos que hubo en la capital se jugaron a puerta cerrada por motivo de la epidemia de influenza. La siguiente semana la medida se expandió a todos los estadios del país, y en todas las transmisiones por televisión, el sonido ambiental consistió de los gritos de las bancas, el sonido de los balonazos e incluso la vibración del metal en algún tiro al poste. Toda una experiencia, debo decirlo, que a mi juicio fue en verdad muy 'educativa' (en el sentido de captar cosas que nunca puede uno escuchar en un partido profesional).

Cosa muy rara, eso de los goles en estadios sin público.

Los "grandes" no llegaron, los "chicos" sí. Luego viene la liguilla; y por primera vez en los casi 40 años que lleva este sistema de competencia, no calificó ninguno de los tres equipos con más convocatoria: América, Cruz Azul y Guadalajara. En cambio Indios y Puebla, los dos más jóvenes de la liga, que un par de semanas atrás estaban en el pánico por eludir el descenso, están clasificados y con un espíritu que muchos consideran suficiente como para ser rivales en verdad peligrosos.

Ruptura con Sudamérica. Otra rareza del mes fue la forma en que el Guadalajara y el San Luis quedaron fuera de la Copa Libertadores: sus rivales sudamericanos no se atrevieron a jugar en México, y nadie les quiso prestar un estadio para jugar de locales aunque fuera en otro país. La Conmebol simplemente les dio las gracias, y la Federación Mexicana de Futbol respondió con la misma moneda, rompiendo relaciones con todos los compromisos que en los últimos años había construido con la Conmebol.

La guerra de las televisoras. Es bien sabido que todos los años, llegada la liguilla final, hay una competencia extracancha que en ocasiones despierta tanto morbo como los partidos en sí: me refiero a la distribución de transmisiones entre Televisa y TV Azteca. Generalmente es Televisa quien se queda con la mejor tajada, en el sentido de tener más equipos en la liguilla, y lograr más transmisiones en las fases definitivas. Pero este año también fue excepcional en ese sentido, pues cinco de los ocho clasificados (Pachuca, Puebla, Tecos, Indios y Jaguares) tienen contrato con TV Azteca, lo cual deja a Televisa únicamente con tres (Toluca, UNAM y Monterrey). Y a juzgar por lo que pasó en los partidos de hoy -Tecos y Puebla, de locales, tomaron ventaja de 2 goles contra Pumas y Monterrey, respectivamente-, se ve bastante probable que Azteca se quede con tres de los cuatro equipos que lleguen a la semifinal.

El descenso. Tampoco fue muy convencional el perfil de los equipos que al final pelearon por el no descenso: en vez de los típicos equipos recién ascendidos, o bien franquicias de las que eternamente están en esos menesteres, en esta ocasión la cosa se dirimió entre dos playeras de enorme tradición -Tigres y Necaxa- y fue finalmente este último, un club que la década pasada dejo huella por su nivel y sus éxitos, el que acabó descendiendo a la Primera A.

Extraña transmisión. La última curiosidad futbolera de estos días no tuvo lugar en México, sino en España. Hoy que prendí la tele para ver qué estaba pasando con la final de la Copa del Rey, me encontré con una situación inédita: la transmisión no tenía narradores; sólo el sonido local. Y créanme que ver un partido con cinco goles en un estadio llenísimo, sin un solo comentario al micrófono, fue una cosa también muy extraña, que mucho me recordó las transmisiones desde los estadios vacíos en semanas anteriores.

2 comentarios:

  1. La liguilla en el futbol mexicano es el verdadero cáncer que impide que nuestra liga crezca y explote. O si no, díganme que País con este sistema de competencia tiene un nivel aceptable tanto en su futbol como su selección. La liguilla (postemporada), lo único que promueve es la mediocridad y el conformismo entre los jugadores y equipos. Hagamos que nuestra voz se escuche y exijamos la desaparición de la liguilla en el futbol mexicano.

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  2. Serpen, estoy completamente de acuerdo contigo: la liguilla es un incentivo para la mediocridad, y estaría bien que desapareciera.

    Pero creo que no se puede eliminar así nomás, pues eso muy probablemente no sólo tendría un efecto contrario a lo buscado -no eliminaría la mediocridad-, sino que además afectaría a nuestro futbol en aspectos económicos y de interés.

    En los próximos días incluiré una nota revisando esta posibilidad...

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