Siendo viernes, estamos exactamente a dos semanas de que el balón ya esté rodando en Sudáfrica. Es gran cosa que a la Selección de México le toque el juego inaugural, pues le dará un doble atractivo a ese partido.
Los dos partidos de esta semana dejaron muchas dudas acerca de la Selección Mexicana, pues aunque vimos momentos de mucho brillo -primer tiempo contra Inglaterra, segundo tiempo contra Holanda-, también hubo lapsos bastante regulares, sobre todo al arranque del juego contra Holanda que fue en verdad desastroso.
Pero tampoco es para aterrarse. En el segundo partido México arrancó con una alineación llena de suplentes, y la situación mejoró precisamente cuando entró un grupo de delanteros más cercano a lo que se cree será el cuadro titular, con Giovanni, Vela y el cada vez más sorprendente Barrera, que se ha mostrado como un jugador carente de complejos.
El Chicharito por fin volvió a anotar, en una jugada que empezó precisamente en sus zapatos y en la que mostró su velocidad -¡cómo corrió después de dar el toque!-, su técnica cabeceadora y su inteligencia -se aseguró de que el balón entrara por donde el gigantón portero simplemente no podría llegar-. Buena noticia, pues su falta de gol ya empezaba a ser desesperante sobre todo en este contexto de sequía goleadora por parte de la Selección.
El gol del Chicharito. Su estreno como anotador en canchas europeas.
viernes, 28 de mayo de 2010
viernes, 21 de mayo de 2010
El Metrobús, un medio de transporte ideal
Una vez alguien me hizo un comentario que me pareció sumamente acertado: "Si quieres ver el grado de justicia e igualdad que hay en una sociedad, basta con ver su transporte público". Ciertísimo. En los países más civilizados, el transporte público suele ser excelente en su funcionamiento y su limpieza; en los países más fregados, en cambio, la situación en la materia es bastante deplorable.
La Ciudad de México tiene fuertes contrastes en la materia. En la periferia -sobre todo en áreas que ya no son la Ciudad en sí, sino municipios del Estado de México- el transporte público suele ser completamente deprimente: unidades destartaladas, obviamente muy sucias, y choferes que cumplen con prácticamente la misma descripción. Y en las zonas más céntricas lo que hay es un transporte en vías de renovación, con un programa para sustituir los mugrosos microbuses con autobuses concesionados de más capacidad y en mejor estado, y los autobuses operados por el gobierno de la ciudad están en muy buenas condiciones (en ambos casos, los choferes suelen ser bastante más decentes, lo cual respalda mi teoría de que un entorno decente es el primer paso para tener una ciudadanía decente). Además de lo anterior, hay que sumar una tercia de sistemas bastante sobresalientes: el metro, que de todos es bien sabido el buen servicio que brinda; el no tan conocido tren ligero, excelente opción en formato de tranvías, y el Metrobús, una opción en verdad respetable que en esta ocasión quiero reseñar.
El Metrobús se distingue por una serie de características principales: las unidades se desplazan por un carril confinado (nunca se salen de ahí) y exclusivo (ningún otro vehículo puede invadirlo); las paradas se hacen en estaciones predefinidas; y en las avenias donde hay Metrobús, se elimina cualquier otra forma de autobuses y microbuses (con lo cual se compensa -y con creces- el hecho de 'robar' un carril para el Metrobús).
El Metrobús nació hace unos seis años, en una primera línea que atraviesa la ciudad de norte a sur a todo lo largo de la Avenida Insurgentes. Tal vez fue el último proyecto de gran visibilidad impulsado por López Obrador -con lopezobradorista sello de 'gran idea, ejecución dudosa': la pavimentación original del carril confinado fue de pésima calidad, y ya en un par de ocasiones ha tenido que hacerse un reencarpetamiento a gran escala-. Y es justo decirlo: no sólo fue de mucha visibilidad, sino de mucha eficacia. Una gran decisión.
Los autobuses son de capacidad extendida, de tipo articulado (son tan largos, que en la mitad se doblan con una conexión tipo 'acordeón' -e incluso las unidades más largas tienen doble articulación). Para abordar, la gente tiene que entrar a unas estaciones elevadas, tipo andén, donde el autobús pasa con buena frecuencia y se detiene sin necesidad de que nadie solicite parada.
Por cierto, la parte frontal del vehículo es exclusiva para mujeres y niños.
Siendo de carril confinado, es frecuente ver que el Metrobús se desplaza a bastante buen ritmo, mientras que el tráfico automotriz a su lado está completamente detenido. Y -otra muestra de que la gente, cuando encuentra sentido a una regla está dispuesta a cumplirla- ni en las peores circunstancias ve uno que los autos invadan el carril para dar vuelta (antes ocurrió algunas veces, con muy feas consecuencias en materia de accidentes) y mucho menos para circular por ahí.
Es, pues, un transporte bastante eficaz y decente, lo cual se agradece, sobre todo si tomamos en cuenta el criterio de valor con el que empecé esta nota.
Hace un par de años, el gobierno de la Ciudad optó por abrir una segunda línea, transversal a la anterior, que va desde la estación Tacubaya del metro hasta un punto en el oriente llamado Tepalcates. Corre a lo largo del Eje 4 Sur (Benjamín Franklin, Xola, Plutarco Elías Calles...), paralelo al Viaducto.
Y ya empezó la construcción de la línea 3, que circulará por el Eje 1 Poniente (Guerrero, Cuauhtémoc). Hay dos razones por las cuales a mí no me encantó esta elección de ruta: en primer lugar, va exactamente encima de la línea 3 del metro, y con las carencias de transporte público que tenemos, en vez de estas 'redundancias' sería preferible algo que incremente la capilaridad o la cobertura de las redes de transporte; y en segundo lugar, el Eje 1 nunca se ha caracterizado por que haya mucho problema de microbuses.
Pero aun sin ser ideal la nueva ruta, es bienvenida cualquier opción que ayude a hacer más digno el transporte público.
La consigna número 1 de nuestra ciudad debería ser: "DI NO AL AUTOMÓVIL", ya que los autos son un elemento contaminante, de espíritu egoísta y muy ineficiente en el sentido de movilidad de personas (en otras palabras, una opción tonta). En ese sentido, el Metrobús es un aliado principal de quienes pensamos que el transporte público es la solución vial que más debería impulsar el gobierno.
La Ciudad de México tiene fuertes contrastes en la materia. En la periferia -sobre todo en áreas que ya no son la Ciudad en sí, sino municipios del Estado de México- el transporte público suele ser completamente deprimente: unidades destartaladas, obviamente muy sucias, y choferes que cumplen con prácticamente la misma descripción. Y en las zonas más céntricas lo que hay es un transporte en vías de renovación, con un programa para sustituir los mugrosos microbuses con autobuses concesionados de más capacidad y en mejor estado, y los autobuses operados por el gobierno de la ciudad están en muy buenas condiciones (en ambos casos, los choferes suelen ser bastante más decentes, lo cual respalda mi teoría de que un entorno decente es el primer paso para tener una ciudadanía decente). Además de lo anterior, hay que sumar una tercia de sistemas bastante sobresalientes: el metro, que de todos es bien sabido el buen servicio que brinda; el no tan conocido tren ligero, excelente opción en formato de tranvías, y el Metrobús, una opción en verdad respetable que en esta ocasión quiero reseñar.
El Metrobús se distingue por una serie de características principales: las unidades se desplazan por un carril confinado (nunca se salen de ahí) y exclusivo (ningún otro vehículo puede invadirlo); las paradas se hacen en estaciones predefinidas; y en las avenias donde hay Metrobús, se elimina cualquier otra forma de autobuses y microbuses (con lo cual se compensa -y con creces- el hecho de 'robar' un carril para el Metrobús).
El Metrobús nació hace unos seis años, en una primera línea que atraviesa la ciudad de norte a sur a todo lo largo de la Avenida Insurgentes. Tal vez fue el último proyecto de gran visibilidad impulsado por López Obrador -con lopezobradorista sello de 'gran idea, ejecución dudosa': la pavimentación original del carril confinado fue de pésima calidad, y ya en un par de ocasiones ha tenido que hacerse un reencarpetamiento a gran escala-. Y es justo decirlo: no sólo fue de mucha visibilidad, sino de mucha eficacia. Una gran decisión.
Los autobuses son de capacidad extendida, de tipo articulado (son tan largos, que en la mitad se doblan con una conexión tipo 'acordeón' -e incluso las unidades más largas tienen doble articulación). Para abordar, la gente tiene que entrar a unas estaciones elevadas, tipo andén, donde el autobús pasa con buena frecuencia y se detiene sin necesidad de que nadie solicite parada.
Por cierto, la parte frontal del vehículo es exclusiva para mujeres y niños.
Siendo de carril confinado, es frecuente ver que el Metrobús se desplaza a bastante buen ritmo, mientras que el tráfico automotriz a su lado está completamente detenido. Y -otra muestra de que la gente, cuando encuentra sentido a una regla está dispuesta a cumplirla- ni en las peores circunstancias ve uno que los autos invadan el carril para dar vuelta (antes ocurrió algunas veces, con muy feas consecuencias en materia de accidentes) y mucho menos para circular por ahí.
Es, pues, un transporte bastante eficaz y decente, lo cual se agradece, sobre todo si tomamos en cuenta el criterio de valor con el que empecé esta nota.
Hace un par de años, el gobierno de la Ciudad optó por abrir una segunda línea, transversal a la anterior, que va desde la estación Tacubaya del metro hasta un punto en el oriente llamado Tepalcates. Corre a lo largo del Eje 4 Sur (Benjamín Franklin, Xola, Plutarco Elías Calles...), paralelo al Viaducto.
Y ya empezó la construcción de la línea 3, que circulará por el Eje 1 Poniente (Guerrero, Cuauhtémoc). Hay dos razones por las cuales a mí no me encantó esta elección de ruta: en primer lugar, va exactamente encima de la línea 3 del metro, y con las carencias de transporte público que tenemos, en vez de estas 'redundancias' sería preferible algo que incremente la capilaridad o la cobertura de las redes de transporte; y en segundo lugar, el Eje 1 nunca se ha caracterizado por que haya mucho problema de microbuses.
Pero aun sin ser ideal la nueva ruta, es bienvenida cualquier opción que ayude a hacer más digno el transporte público.
La consigna número 1 de nuestra ciudad debería ser: "DI NO AL AUTOMÓVIL", ya que los autos son un elemento contaminante, de espíritu egoísta y muy ineficiente en el sentido de movilidad de personas (en otras palabras, una opción tonta). En ese sentido, el Metrobús es un aliado principal de quienes pensamos que el transporte público es la solución vial que más debería impulsar el gobierno.
lunes, 3 de mayo de 2010
La Independencia en la nomenclatura de la Ciudad
Hace unas semanas revisamos la amplia presencia que Miguel Hidalgo tiene en la Ciudad de México, en nomenclatura de plazas, colonias, calles, y por medio de estatuas diversas. Ahora veremos dónde están otros de los héroes que nos dieron patria.
José María Morelos. En lo que a colonias se refiere, a Don José María no le fue bien: la colonia Morelos, mejor conocida como Tepito, es un barrio de muy mala reputación, donde se llevan a cabo múltiples actividades de comercio ilegal que va desde fayuca (contrabando de electrónicos, ropa, etc.) hasta piratería a gran escala o cosas mucho peores como narcotráfico o tráfico de armas. La calle de Morelos en el centro de la ciudad tampoco es muy importante, midiendo unas seis cuadras desde Balderas hasta Paseo de la Reforma en la glorieta de Cristóbal Colón (donde está el hotel Fiesta Americana); hay en la colonia Escandón un pequeño parque llamado Morelos, y en su costado norte se encuentra una de las cientos de calles Morelos que se pueden encontrar en la zona metropolitana -y también hay varias colonias Morelos-. Yo creo que la más importante no está en el DF sino en el Estado de México: se trata de la Vía Morelos, que empieza por el metro Indios Verdes y corre paralela a la autopista a Pachuca, hasta llegar a la entrada de San Cristóbal Ecatepec –y seguramente debe su nombre al hecho de que fue en dicha localidad donde Morelos fue fusilado después de terribles tormentos por parte del ejército realista y sus aliados de la Inquisición–. Ahí mismo en Ecatepec se encuentra un desarrollo urbano gigantesco llamado precisamente Jardines de Morelos.
La estación Morelos del metro se encuentra precisamente por la colonia Morelos, y ahí cruzan las líneas 4 y B. Y estatuas no tengo ubicada ninguna, más allá de la que se encuentra al pie de la Columna de la Independencia.
Josefa Ortiz de Domínguez. A ella ya no le tocaron tantas calles en la ciudad, aunque sí hay varias docenas con su nombre, repartidas en muchas colonias, y otras tantas con el sobrenombre que todos le conocemos: la Corregidora. La principal de ellas está en un punto por demás importante, pues sale a un lado del Palacio Nacional, hacia el oriente, para llegar hasta la calle de Circunvalación cerca del mercado de La Merced (es, por cierto, una calle muy llena de vida, especializada en negocios de ferretería).
La plaza de Santo Domingo, atrás de la Catedral, tiene en el centro una estatua de Josefa Ortiz de Domínguez rodeada por una fuente.
Ignacio Allende. Este personaje tiene un poco más de calles, aunque igualmente la mayoría son de poca importancia. La más famosa se encuentra en el centro, partiendo desde el norte, en la zona de La Lagunilla, y recorre unas 10 calles hasta la calle de Tacuba (ahí se encuentra la estación Allende del metro), para cambiar de nombre por el de Bolívar, el cual sí conserva por un tramo mucho más largo, tal vez unos 8 kilómetros, hasta Río Churubusco en la colonia Portales.
Vicente Guerrero. La colonia Guerrero colinda con el Centro Histórico, al noroeste de la Alameda, abarcando un cuadrante delimitado por Reforma, Puente de Alvarado, Insurgentes y eje 1 norte Alzate. La avenida Guerrero es bastante importante: se trata del eje 1 poniente, en el tramo que corre de norte a sur desde el Monumento a la Raza hasta la Glorieta del Caballito, en Reforma, donde se convierte en Bucareli. Precisamente a mitad del camino está la estación Guerrero del metro.
Aparte, hay muchas calles pequeñas con el nombre de este personaje. En lo que se refiere a estatuas, Guerrero está en la base de la Columna de la Independencia, y también –algo no muy sabido– en el Parque Hundido en Insurgentes Sur.
Francisco Javier Mina. Este rebelde, español de nacimiento que vino a sumarse al movimiento insurgente, fue bien retribuido al ser uno de los homenajeados con una estatua en la Columna de la Independencia. Tiene pocas calles; la principal de ellas está precisamente en la colonia Guerrero, misma que atraviesa desde Reforma para pasar por Buenavista hasta Insurgentes –donde está nada menos que la sede del PRI.
Nicolás Bravo. A él no le tocó ninguna calle medianamente conocida, pero sí tiene el honor de completar el grupo escultórico al pie del ‘Ángel’ de la Independencia.
Ignacio Aldama. Tiene su calle, también en la colonia Buenavista, y junto con Mina bordean el edificio de la Delegación Cuauhtémoc. No sé de ninguna estatua suya en la Ciudad de México.
Agustín de Iturbide. Aunque muchos lo consideran un villano –no comparto esa percepción–, este personaje, sí alcanzó un sitio en la nomenclatura de calles del Centro Histórico: es una pequeña calle que va de Reforma a Morelos, corriendo un par de cuadras paralela a Balderas y a Bucareli.
Es interesante que, pese a todo, Iturbide tiene su estatua enfrente del Palacio Legislativo de San Lázaro.
Guadalupe Victoria. Habrá sido el primer presidente de México pero llegó tarde a la repartición: ni calles de importancia, ni estatuas.
Los Insurgentes. La principal calle de la ciudad está dedicada al ejército que peleó por la independencia de México. La Avenida Insurgentes atraviesa completamente la ciudad, de norte a sur: empieza en la entrada de Pachuca, y termina en la salida a Cuernavaca. Ello ayuda a que los insurgentes tengan su estación de metro y varias colonias que les hacen referencia (Insurgentes Mixcoac, Guadalupe Insurgentes...).
Independencia. La calle Independencia (hay muchas otras en la ciudad, pero la importante está en el Centro Histórico) va de Poniente a Oriente en forma paralela a Avenida Juárez, a una cuadra de la Alameda. La colonia Independencia está más al sur, en la delegación Benito Juárez, cerca del metro Nativitas junto a la calzada de Tlalpan, y en los municipios conurbados hay algunas otras que llevan el mismo nombre.
16 de septiembre. En el centro, esta calle es, adecuadamente, la continuación de Independencia, y va a desembocar al Zócalo. Hay tal vez otras 100 calles con ese nombre, en docenas de colonias y municipios.
Centenario. No está de más recordar que hace 100 años hubo un centenario, y caer en cuenta que en su momento el concepto se usó para nombrar plazas y muchas calles. La avenida Centenario es la continuación de la Avenida México-Coyoacán a partir de Río Churubusco, y entra a Coyocán para desembocar precisamente en el Jardín Centenario que se encuentra en la plaza central de dicho pueblo (junto al Jardín Hidalgo).
Por el poniente de la ciudad hay una calle Centenario bastante importante: empieza muy cerca de Periférico y Barranca del Muerto, y avanza varios kilómetros para encontrarse, ya muy arriba, con la Calzada de Las Águilas.
José María Morelos. En lo que a colonias se refiere, a Don José María no le fue bien: la colonia Morelos, mejor conocida como Tepito, es un barrio de muy mala reputación, donde se llevan a cabo múltiples actividades de comercio ilegal que va desde fayuca (contrabando de electrónicos, ropa, etc.) hasta piratería a gran escala o cosas mucho peores como narcotráfico o tráfico de armas. La calle de Morelos en el centro de la ciudad tampoco es muy importante, midiendo unas seis cuadras desde Balderas hasta Paseo de la Reforma en la glorieta de Cristóbal Colón (donde está el hotel Fiesta Americana); hay en la colonia Escandón un pequeño parque llamado Morelos, y en su costado norte se encuentra una de las cientos de calles Morelos que se pueden encontrar en la zona metropolitana -y también hay varias colonias Morelos-. Yo creo que la más importante no está en el DF sino en el Estado de México: se trata de la Vía Morelos, que empieza por el metro Indios Verdes y corre paralela a la autopista a Pachuca, hasta llegar a la entrada de San Cristóbal Ecatepec –y seguramente debe su nombre al hecho de que fue en dicha localidad donde Morelos fue fusilado después de terribles tormentos por parte del ejército realista y sus aliados de la Inquisición–. Ahí mismo en Ecatepec se encuentra un desarrollo urbano gigantesco llamado precisamente Jardines de Morelos.
La estación Morelos del metro se encuentra precisamente por la colonia Morelos, y ahí cruzan las líneas 4 y B. Y estatuas no tengo ubicada ninguna, más allá de la que se encuentra al pie de la Columna de la Independencia.
Josefa Ortiz de Domínguez. A ella ya no le tocaron tantas calles en la ciudad, aunque sí hay varias docenas con su nombre, repartidas en muchas colonias, y otras tantas con el sobrenombre que todos le conocemos: la Corregidora. La principal de ellas está en un punto por demás importante, pues sale a un lado del Palacio Nacional, hacia el oriente, para llegar hasta la calle de Circunvalación cerca del mercado de La Merced (es, por cierto, una calle muy llena de vida, especializada en negocios de ferretería).
La plaza de Santo Domingo, atrás de la Catedral, tiene en el centro una estatua de Josefa Ortiz de Domínguez rodeada por una fuente.
Ignacio Allende. Este personaje tiene un poco más de calles, aunque igualmente la mayoría son de poca importancia. La más famosa se encuentra en el centro, partiendo desde el norte, en la zona de La Lagunilla, y recorre unas 10 calles hasta la calle de Tacuba (ahí se encuentra la estación Allende del metro), para cambiar de nombre por el de Bolívar, el cual sí conserva por un tramo mucho más largo, tal vez unos 8 kilómetros, hasta Río Churubusco en la colonia Portales.
Vicente Guerrero. La colonia Guerrero colinda con el Centro Histórico, al noroeste de la Alameda, abarcando un cuadrante delimitado por Reforma, Puente de Alvarado, Insurgentes y eje 1 norte Alzate. La avenida Guerrero es bastante importante: se trata del eje 1 poniente, en el tramo que corre de norte a sur desde el Monumento a la Raza hasta la Glorieta del Caballito, en Reforma, donde se convierte en Bucareli. Precisamente a mitad del camino está la estación Guerrero del metro.
Aparte, hay muchas calles pequeñas con el nombre de este personaje. En lo que se refiere a estatuas, Guerrero está en la base de la Columna de la Independencia, y también –algo no muy sabido– en el Parque Hundido en Insurgentes Sur.
Francisco Javier Mina. Este rebelde, español de nacimiento que vino a sumarse al movimiento insurgente, fue bien retribuido al ser uno de los homenajeados con una estatua en la Columna de la Independencia. Tiene pocas calles; la principal de ellas está precisamente en la colonia Guerrero, misma que atraviesa desde Reforma para pasar por Buenavista hasta Insurgentes –donde está nada menos que la sede del PRI.
Nicolás Bravo. A él no le tocó ninguna calle medianamente conocida, pero sí tiene el honor de completar el grupo escultórico al pie del ‘Ángel’ de la Independencia.
Ignacio Aldama. Tiene su calle, también en la colonia Buenavista, y junto con Mina bordean el edificio de la Delegación Cuauhtémoc. No sé de ninguna estatua suya en la Ciudad de México.
Agustín de Iturbide. Aunque muchos lo consideran un villano –no comparto esa percepción–, este personaje, sí alcanzó un sitio en la nomenclatura de calles del Centro Histórico: es una pequeña calle que va de Reforma a Morelos, corriendo un par de cuadras paralela a Balderas y a Bucareli.
Es interesante que, pese a todo, Iturbide tiene su estatua enfrente del Palacio Legislativo de San Lázaro.
Guadalupe Victoria. Habrá sido el primer presidente de México pero llegó tarde a la repartición: ni calles de importancia, ni estatuas.
Los Insurgentes. La principal calle de la ciudad está dedicada al ejército que peleó por la independencia de México. La Avenida Insurgentes atraviesa completamente la ciudad, de norte a sur: empieza en la entrada de Pachuca, y termina en la salida a Cuernavaca. Ello ayuda a que los insurgentes tengan su estación de metro y varias colonias que les hacen referencia (Insurgentes Mixcoac, Guadalupe Insurgentes...).
Independencia. La calle Independencia (hay muchas otras en la ciudad, pero la importante está en el Centro Histórico) va de Poniente a Oriente en forma paralela a Avenida Juárez, a una cuadra de la Alameda. La colonia Independencia está más al sur, en la delegación Benito Juárez, cerca del metro Nativitas junto a la calzada de Tlalpan, y en los municipios conurbados hay algunas otras que llevan el mismo nombre.
16 de septiembre. En el centro, esta calle es, adecuadamente, la continuación de Independencia, y va a desembocar al Zócalo. Hay tal vez otras 100 calles con ese nombre, en docenas de colonias y municipios.
Centenario. No está de más recordar que hace 100 años hubo un centenario, y caer en cuenta que en su momento el concepto se usó para nombrar plazas y muchas calles. La avenida Centenario es la continuación de la Avenida México-Coyoacán a partir de Río Churubusco, y entra a Coyocán para desembocar precisamente en el Jardín Centenario que se encuentra en la plaza central de dicho pueblo (junto al Jardín Hidalgo).
Por el poniente de la ciudad hay una calle Centenario bastante importante: empieza muy cerca de Periférico y Barranca del Muerto, y avanza varios kilómetros para encontrarse, ya muy arriba, con la Calzada de Las Águilas.
sábado, 1 de mayo de 2010
Cuidar la imagen del Ejército Mexicano
El Ejército Mexicano es una de las instituciones más respetadas por la población, según se desprende de las encuestas que regularmente se llevan a cabo en la materia.
Y se entiende que así sea, pues, al igual que en cualquier otro país, el ejército es un representante clave de valores fundamentales tales como la unidad nacional, la identidad y la soberanía nacional, y de factores abstractos relacionados, como el orgullo patrio y el sentido de pertenencia.
Sin embargo, de unos años para acá dicha situación se ha visto en entredicho.
Tradicionalmente, el Ejército Mexicano se ha desempeñado en un ámbito de acción bastante bien delimitado, siendo sus principales labores la ayuda a la población –sobre todo en situaciones de desastre– y la lucha contra el narcotráfico.
Y es precisamente en el combate al narco donde las cosas se han salido de control.
La tarea del Ejército a la hora de combatir al narcotráfico siempre se había dado en territorios rurales, con destrucción de plantíos, revisiones en carreteras, etcétera. Pero cuando Felipe Calderón asumió la Presidencia, muy pronto se vio que la lucha contra el narcotráfico sería su bandera de batalla. La cosa iba en serio, y por supuesto, el encargo recayó en el Ejército.
A mi juicio, dicha estrategia en su momento fue correcta, ya que se trataba de algo conveniente para él, y necesario para el país. Conveniente, porque ante los cuestionamientos de legitimidad con que llegó a la Presidencia, a Calderón le era indispensable emprender acciones de alto impacto que le ayudaran a afianzarse en el poder, y ésta era una opción bastante adecuada para tal fin. Y necesario, porque en los años anteriores la delincuencia organizada había venido ganando espacios en la estructura social, y ya era imperativo hacerles frente.
Quizás el asunto podría haber acabado bien, pero a la mitad del camino se atravesó la crisis económica mundial, y las cosas se salieron de control.
Si de por sí cualquier entorno de violencia resulta muy desgastante para la población, eso se vuelve mucho peor cuando el contexto económico es complicado. Eso es lo que ha pasado en México: después de un par de años de crisis económica profunda, se vuelve mucho más difícil estar oyendo de más balaceras, ejecuciones y demás formas de violencia enloquecida. La gente está de muy mal humor, furiosa con el gobierno, enojada con el país, y cuestionando cada vez más al Ejército.
Si el efecto de la crisis sobre la lucha contra la delincuencia se limitara únicamente a esos aspectos de ánimo y percepción, la cosa no sería tan preocupante. Una campaña de comunicación bien dirigida podría resarcir gran parte del daño; y si el trabajo contra el narco es eficaz, los resultados positivos bastarían para que la gente a la larga le encontrara sentido a la situación.
El problema es que la cosa no se queda en el ánimo, sino que se traduce en una situación en verdad perniciosa.
Debido a la crisis, el desempleo y la falta total de oportunidades son una realidad para millones de jóvenes de todo el país. Nuestra sociedad no les ofrece ni empleo, ni calidad de vida ni ningún otro tipo de oportunidades para visualizar un futuro digno. Únicamente desesperanza. Así de terrible. Así de profundo es el fracaso.
Y mientras nuestras estructuras económicas y sociales formales no son capaces de dar respuestas a las demandas y expectativas de los jóvenes, la delincuencia sí tiene un futuro que ofrecerles: un futuro viable de poder y riqueza, pero al costo terrible de vivir en la ilegalidad, en la violencia y en la disyuntiva brutal de matar o morir. Trágico, pero al fin y al cabo un futuro.
Es así como el narco y la delincuencia organizada poco a poco se han ido infiltrando en el tejido social, de tal suerte que cada vez hay más personas y familias que de alguna forma se ligan a estas actividades. En otras palabras, el narcotráfico cada vez construye una base social más amplia.
Muchos piensan que la guerra contra el narco es, por definición, imposible de ganar. Yo no comparto esa visión; pero en la medida en que el narcotráfico sea una válvula de escape para la población desilusionada, la delincuencia tiene mucho más capacidad de regeneración ante los daños que se le infrinjan. Y en ese contexto, es innegable que una eventual victoria del Estado se vuelve algo en verdad remoto.
Lo cual nos lleva de regreso a nuestro tema original: el Ejército Mexicano y su imagen frente a los ojos de la población.
El silogismo es sencillo: La guerra contra el narco, mientras la crisis económica persista, simplemente no la vamos a ganar. Y mientras la guerra no se acabe, el desgaste será cada vez mayor. ¿Quién pagará la factura? En buena medida, el Ejército.
El gobierno, el congreso y los partidos políticos han perdido toda credibilidad, y son absolutamente despreciados por la población. El país se nos cae a pedazos. Y en medio de ese desastre, el Ejército Mexicano es una de las pocas instituciones que siguen siendo respetables (y respetadas), en buena medida porque todos los días se juegan la vida –literalmente– por proteger nuestra seguridad.
Guste o no, el Ejército es un factor de estabilidad y cohesión, y más nos vale que siga siendo así.
Urge encontrar una fórmula para que el Ejército Mexicano ya no siga desgastando su imagen. El prestigio del Ejército es un capital importante de este país. No podemos darnos el lujo de ponerlo en riesgo.
En breve volveré sobre el tema.
Y se entiende que así sea, pues, al igual que en cualquier otro país, el ejército es un representante clave de valores fundamentales tales como la unidad nacional, la identidad y la soberanía nacional, y de factores abstractos relacionados, como el orgullo patrio y el sentido de pertenencia.
Sin embargo, de unos años para acá dicha situación se ha visto en entredicho.
Tradicionalmente, el Ejército Mexicano se ha desempeñado en un ámbito de acción bastante bien delimitado, siendo sus principales labores la ayuda a la población –sobre todo en situaciones de desastre– y la lucha contra el narcotráfico.
Y es precisamente en el combate al narco donde las cosas se han salido de control.
La tarea del Ejército a la hora de combatir al narcotráfico siempre se había dado en territorios rurales, con destrucción de plantíos, revisiones en carreteras, etcétera. Pero cuando Felipe Calderón asumió la Presidencia, muy pronto se vio que la lucha contra el narcotráfico sería su bandera de batalla. La cosa iba en serio, y por supuesto, el encargo recayó en el Ejército.
A mi juicio, dicha estrategia en su momento fue correcta, ya que se trataba de algo conveniente para él, y necesario para el país. Conveniente, porque ante los cuestionamientos de legitimidad con que llegó a la Presidencia, a Calderón le era indispensable emprender acciones de alto impacto que le ayudaran a afianzarse en el poder, y ésta era una opción bastante adecuada para tal fin. Y necesario, porque en los años anteriores la delincuencia organizada había venido ganando espacios en la estructura social, y ya era imperativo hacerles frente.
Quizás el asunto podría haber acabado bien, pero a la mitad del camino se atravesó la crisis económica mundial, y las cosas se salieron de control.
Si de por sí cualquier entorno de violencia resulta muy desgastante para la población, eso se vuelve mucho peor cuando el contexto económico es complicado. Eso es lo que ha pasado en México: después de un par de años de crisis económica profunda, se vuelve mucho más difícil estar oyendo de más balaceras, ejecuciones y demás formas de violencia enloquecida. La gente está de muy mal humor, furiosa con el gobierno, enojada con el país, y cuestionando cada vez más al Ejército.
Si el efecto de la crisis sobre la lucha contra la delincuencia se limitara únicamente a esos aspectos de ánimo y percepción, la cosa no sería tan preocupante. Una campaña de comunicación bien dirigida podría resarcir gran parte del daño; y si el trabajo contra el narco es eficaz, los resultados positivos bastarían para que la gente a la larga le encontrara sentido a la situación.
El problema es que la cosa no se queda en el ánimo, sino que se traduce en una situación en verdad perniciosa.
Debido a la crisis, el desempleo y la falta total de oportunidades son una realidad para millones de jóvenes de todo el país. Nuestra sociedad no les ofrece ni empleo, ni calidad de vida ni ningún otro tipo de oportunidades para visualizar un futuro digno. Únicamente desesperanza. Así de terrible. Así de profundo es el fracaso.
Y mientras nuestras estructuras económicas y sociales formales no son capaces de dar respuestas a las demandas y expectativas de los jóvenes, la delincuencia sí tiene un futuro que ofrecerles: un futuro viable de poder y riqueza, pero al costo terrible de vivir en la ilegalidad, en la violencia y en la disyuntiva brutal de matar o morir. Trágico, pero al fin y al cabo un futuro.
Es así como el narco y la delincuencia organizada poco a poco se han ido infiltrando en el tejido social, de tal suerte que cada vez hay más personas y familias que de alguna forma se ligan a estas actividades. En otras palabras, el narcotráfico cada vez construye una base social más amplia.
Muchos piensan que la guerra contra el narco es, por definición, imposible de ganar. Yo no comparto esa visión; pero en la medida en que el narcotráfico sea una válvula de escape para la población desilusionada, la delincuencia tiene mucho más capacidad de regeneración ante los daños que se le infrinjan. Y en ese contexto, es innegable que una eventual victoria del Estado se vuelve algo en verdad remoto.
Lo cual nos lleva de regreso a nuestro tema original: el Ejército Mexicano y su imagen frente a los ojos de la población.
El silogismo es sencillo: La guerra contra el narco, mientras la crisis económica persista, simplemente no la vamos a ganar. Y mientras la guerra no se acabe, el desgaste será cada vez mayor. ¿Quién pagará la factura? En buena medida, el Ejército.
El gobierno, el congreso y los partidos políticos han perdido toda credibilidad, y son absolutamente despreciados por la población. El país se nos cae a pedazos. Y en medio de ese desastre, el Ejército Mexicano es una de las pocas instituciones que siguen siendo respetables (y respetadas), en buena medida porque todos los días se juegan la vida –literalmente– por proteger nuestra seguridad.
Guste o no, el Ejército es un factor de estabilidad y cohesión, y más nos vale que siga siendo así.
Urge encontrar una fórmula para que el Ejército Mexicano ya no siga desgastando su imagen. El prestigio del Ejército es un capital importante de este país. No podemos darnos el lujo de ponerlo en riesgo.
En breve volveré sobre el tema.
jueves, 29 de abril de 2010
Seguimiento a los precios al consumidor: 2010-abr
Para ver la versión más reciente de este seguimiento (sep. 2015), da clic aquí.
Abril es el cuarto mes de mi seguimiento mensual de los precios en las principales cadenas de supermercados de México. Por segunda ocasión entró Chedraui, aparte de la Comercial Mexicana, Wal-Mart y Soriana, que ya venían desde la primera entrega. La canasta de productos, como siempre, sigue intacta en los productos incluidos y en los volúmenes de consumo para cada producto.
Veamos la tabla de este mes:
Ahora veamos esa misma colección de precios, puesta en una gráfica:
(Precios tomados el 27 y 29 de abril en la Mega Comercial Mexicana de Mixcoac; Wal-Mart Félix Cuevas, Soriana Mixcoac y Chedraui Universidad)
Recordemos nuestra canasta de consumo:
| Cantidad en la canasta | |
| Jitomate | 1 kg |
| Cebolla | 600 g |
| Naranja | 2 kg |
| Tortillas | 2 kg |
| Leche Alpura 2000 semi | 5 l |
| Queso panela Lala (400 g) | 1 paquete |
| Pierna y muslo de pollo | 1.5 kg |
| Frijol negro Verde Valle (1 kg) | 1 paquete |
| Aceite 1-2-3 (1 lt) | 1 botella |
| Corn flakes de Kellogs (660 g) | 1 paquete |
| Pan Bimbo blanco grande | 1 paquete |
| Arroz SOS 'largo' (1 kg) | 1 paquete |
| Pepsi (2 lt) | 2 botellas |
| Jabón neutro Grisi (200 g.) | 1 jabón |
La evolución de precios de dicha canasta queda de la siguiente manera:
Interesante: hubo una baja de precios en las cuatro cadenas. En lo personal eso me causa gracia, pues precisamente me decidí a hacer estos seguimieentos motivado por las tonterías que en ocasiones leo en los medios, que hacen un drama por el asunto de los precios. Específicamente recuerdo que a principios de 2009 hubo un escándalo porque el jitomate subió mucho (estuvo arriba $30) y eso "era muestra de la inflación", como si no supiéramos que esos precios brincan y se caen todo el tiempo. Hoy, 15 meses después, está a menos de la mitad que en ese momento (Soriana lo tiene a la cuarta parte), y no veo que ninguno de esos genios de las finanzas personales difunda el hallazgo de que con la baja el jitomate por fin llegará la deflación a México. En fin; allá yo, si espero que nuestros medios algún día en la vida actúen con un poco de criterio y responsabilidad.
Volviendo a lo nuestro: Wal-Mart de nuevo fue el más alto, y al igual que en marzo, eso se debe básicamente a que tiene el pollo a un precio bastante más elevado; y Soriana se ubicó hasta abajo por tener muy barato el jitomate y el pollo.
En mayo nos veremos de nuevo con este análisis de tendencias en los precios.
sábado, 3 de abril de 2010
Las nuevas tiranías
Vivir en un entorno urbano en el siglo XXI, significa someterse a una serie de imposiciones con las cuales se me ocurren dos formas de convivir: a) Adaptarte a ellas, ya sea consciente -no te incomoda bajar la cabeza ante ellas- o inconscientemente -ni siquiera te das cuenta de que existen-; o b) resistirte.
La opción A, de adaptarte a ellas, es sin duda más cómoda en lo práctico; pero es posible que no nos acomode, y por tanto optemos por la B. Si en ocasiones te inclinas por la B, serás un excéntrico o raro; pero si es tu preferencia en la mayoría de los casos, entonces pasarás a ser un auténtico perdedor y desadaptado social.
En fin. Me limitaré a enumerar las tiranías que tengo identificadas, y ya cada quién sabrá qué actitud toma ante cada una de ellas:
El consumo. Esta es la principal de todas las tiranías de nuestra época. Sin duda te consta qué tan difícil es resistirte a gastar tu dinero en ropa, viajes, coches, restaurantes, pasatiempos, etcétera, etcétera, etcétera. Todos conocemos la sensación: tienes una cierta cantidad de dinero, y no sabes qué es mejor: dárselo a la devoradora cadena producción-comercio-especulación, o destinarlo a alguna causa a tu favor, tal como pagar deudas o ahorrar para tu patrimonio y el de tu familia. Si optas por la segunda, seguramente alguien a tu alrededor sentirá que eres un mesquino.
Las marcas. Este es un subconjunto de la anterior, pero en una vertiente en verdad sofisticada: una playera negra de algodón, de calidad completamente mediocre, te cuesta $50 pesos (por poner cualquier cantidad); pero si exactamente esa misma playera lleva el logo de alguna marca de renombre, tienes que pagar un sobreprecio de tal vez $250 adicionales, únicamente por el derecho de hacerles propaganda. ¿No llevas algo que diga 'Aeropostale'. 'DKNY', 'Abercrombie' o un sinnúmero de sellos equivalentes? Perdón: Una vez más, eres un perdedor.
Los automóviles. También subconjunto de las dos vertientes de tiranía arriba mencionadas, ésta es tal vez la peor de todas. Porque, a diferencia de las marcas de ropa y tonterías similares, cuya imposición se limita a algunos cientos o si acaso miles de pesos, los automóviles te condenan a dedudas de decenas de miles de pesos (¡incluso cientos de miles!) que en verdad te complican la vida -más de uno está en serios problemas por eso-. No se te ocurra pensar que el auto es una simple estructura de acero cuya función no es otra más que transportarte; tu obligación es sumarte a la convicción actual: el coche es tu alter ego. Tu coche eres tú. O tienes un coche caro, de marca cara, o no eres nadie. Una señora sin camioneta es una pobre tonta.
La homosexualidad. El mundo es de los gays. Si ves una película infantil (Shrek 3) o un anuncio de refrescos (Coca-cola), te encontrarás con personajes trasvestis; si ves una comedia de adultos, aparecerá una pareja gay; es tu obligación no sólo aceptar a los gays, sino declararte partidario de ellos, so pena de ser acusado de homofóbico, retrógrada, fascista. Un conocido me platicaba cómo en Inglaterra, donde vivía, fue duramente cuestionado en la materia: "En México son homofóbicos -le dijeron--. A ver, ¿cuántos amigos gays tienes?". Él contestó lo mismo que yo habría contestado: "Ninguno". "¿Ya ves? ¡Son unos homofóbicos!". Lo que él no atinó a decir, es lo que yo ahora mismo pienso: "Muy bien; si quieres, soy homofóbico. ...¿y?..."
El holocausto. Si acostumbras ir al cine, no pasarán tres meses sin que Hollywood te ensarte una nueva película que te recuerde -una vez más- cuánto sufrieron los judíos. ¡Ya basta! El asunto pasó hace mucho tiempo, y todos los involucrados ya se murieron. Los descendientes de los malos de aquellos tiempos nada tuvieron que ver, ni se comportan más mal que cualquiera de nosotros; y los descendientes de las víctimas, hoy con mucha frecuencia se dedican a alegres negocios; a la especulación financiera, o bien a martirizar al pueblo palestino. Cambien de página: ya aburren.
La música moderna, sobre todo en inglés. Haz la prueba: organiza una reunión en tu casa, y atrévete a poner música que no sea pop/rock o cualquier cosa similar (y peor aún si no es en inglés). Todo el mundo se sentirá incómodo; y aunque no te lo digan -después de todo, es tu casa- les parecerá que eres una persona bastante rarita.
Estas son las que ahora me vienen a la mente. Pero la lista de tiranías de nuestros tiempos es más extensa, así es que si regresas a esta misma página dentro de algún tiempo, puedes darlo por hecho: la colección habrá crecido.
La opción A, de adaptarte a ellas, es sin duda más cómoda en lo práctico; pero es posible que no nos acomode, y por tanto optemos por la B. Si en ocasiones te inclinas por la B, serás un excéntrico o raro; pero si es tu preferencia en la mayoría de los casos, entonces pasarás a ser un auténtico perdedor y desadaptado social.
En fin. Me limitaré a enumerar las tiranías que tengo identificadas, y ya cada quién sabrá qué actitud toma ante cada una de ellas:
El consumo. Esta es la principal de todas las tiranías de nuestra época. Sin duda te consta qué tan difícil es resistirte a gastar tu dinero en ropa, viajes, coches, restaurantes, pasatiempos, etcétera, etcétera, etcétera. Todos conocemos la sensación: tienes una cierta cantidad de dinero, y no sabes qué es mejor: dárselo a la devoradora cadena producción-comercio-especulación, o destinarlo a alguna causa a tu favor, tal como pagar deudas o ahorrar para tu patrimonio y el de tu familia. Si optas por la segunda, seguramente alguien a tu alrededor sentirá que eres un mesquino.
Las marcas. Este es un subconjunto de la anterior, pero en una vertiente en verdad sofisticada: una playera negra de algodón, de calidad completamente mediocre, te cuesta $50 pesos (por poner cualquier cantidad); pero si exactamente esa misma playera lleva el logo de alguna marca de renombre, tienes que pagar un sobreprecio de tal vez $250 adicionales, únicamente por el derecho de hacerles propaganda. ¿No llevas algo que diga 'Aeropostale'. 'DKNY', 'Abercrombie' o un sinnúmero de sellos equivalentes? Perdón: Una vez más, eres un perdedor.
Los automóviles. También subconjunto de las dos vertientes de tiranía arriba mencionadas, ésta es tal vez la peor de todas. Porque, a diferencia de las marcas de ropa y tonterías similares, cuya imposición se limita a algunos cientos o si acaso miles de pesos, los automóviles te condenan a dedudas de decenas de miles de pesos (¡incluso cientos de miles!) que en verdad te complican la vida -más de uno está en serios problemas por eso-. No se te ocurra pensar que el auto es una simple estructura de acero cuya función no es otra más que transportarte; tu obligación es sumarte a la convicción actual: el coche es tu alter ego. Tu coche eres tú. O tienes un coche caro, de marca cara, o no eres nadie. Una señora sin camioneta es una pobre tonta.
La homosexualidad. El mundo es de los gays. Si ves una película infantil (Shrek 3) o un anuncio de refrescos (Coca-cola), te encontrarás con personajes trasvestis; si ves una comedia de adultos, aparecerá una pareja gay; es tu obligación no sólo aceptar a los gays, sino declararte partidario de ellos, so pena de ser acusado de homofóbico, retrógrada, fascista. Un conocido me platicaba cómo en Inglaterra, donde vivía, fue duramente cuestionado en la materia: "En México son homofóbicos -le dijeron--. A ver, ¿cuántos amigos gays tienes?". Él contestó lo mismo que yo habría contestado: "Ninguno". "¿Ya ves? ¡Son unos homofóbicos!". Lo que él no atinó a decir, es lo que yo ahora mismo pienso: "Muy bien; si quieres, soy homofóbico. ...¿y?..."
El holocausto. Si acostumbras ir al cine, no pasarán tres meses sin que Hollywood te ensarte una nueva película que te recuerde -una vez más- cuánto sufrieron los judíos. ¡Ya basta! El asunto pasó hace mucho tiempo, y todos los involucrados ya se murieron. Los descendientes de los malos de aquellos tiempos nada tuvieron que ver, ni se comportan más mal que cualquiera de nosotros; y los descendientes de las víctimas, hoy con mucha frecuencia se dedican a alegres negocios; a la especulación financiera, o bien a martirizar al pueblo palestino. Cambien de página: ya aburren.
La música moderna, sobre todo en inglés. Haz la prueba: organiza una reunión en tu casa, y atrévete a poner música que no sea pop/rock o cualquier cosa similar (y peor aún si no es en inglés). Todo el mundo se sentirá incómodo; y aunque no te lo digan -después de todo, es tu casa- les parecerá que eres una persona bastante rarita.
Estas son las que ahora me vienen a la mente. Pero la lista de tiranías de nuestros tiempos es más extensa, así es que si regresas a esta misma página dentro de algún tiempo, puedes darlo por hecho: la colección habrá crecido.
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jueves, 1 de abril de 2010
Tiendas de bicicletas en la Ciudad de México
Última actualización (nuevas entradas): 15/abr/2018
Sin duda, uno de los temas que más gente atraen a este blog es el de las bicicletas. Así que me he abocado a hacer una lista que ayude a los interesados en comprar una bici, con la ilusión de poner mi grano de arena para promover la cultura de la pedaleada en tierras chilangas.
Aprovechando que no es un artículo periodístico -lo cual, al menos teóricamente, exigiría más rigor en la información- sino un simple blog para compartir ideas con gente paciente y curiosos que pasen por aquí, me daré el lujo de ser ligero en lo que publico, y simplemente daré explicaciones de memoria. Así, va una lista informal de sitios de bicis y accesorios:
* El número 4142 de Insurgentes Sur (dirección sur-norte, a unos metros de donde empieza Insurgentes), hay una tienda de Benotto. Cerca de la estación La Joya del metrobús.
* En Sor Juana Inés de la Cruz 52, nos dice uno de los amigos lectores (vean abajo) hay un pequeño taller llamado 'El Rayo'. Cerca de las estaciones del metrobús Corregidora.y Ayuntamiento.
Coyoacán
* Circulando por Miguel Ángel de Quevedo de Insurgentes a Taxqueña, unas cinco cuadras después de la Mega Comercial Mexicana -pasando la calle de Moctezuma- hay un pequeño taller-tienda.
* En esa misma dirección, la última calle antes de la Calzada de Tlalpan es Kramer, Colonia Antártida. En el número 42 se encuentra Quiquica, un proyecto bicicletero creado para apoyar a los migrantes y refugiados, que tan difícil la tienen en nuestro país. Así que, si usan ese taller, estarán apoyando a esa causa tan padre.
* En División del Norte, pasando Pacífico, yendo de sur a norte, hay una tienda de Benotto bastante grande. Y 10 metros más adelante (pasando un bancomer) hay otra tienda, más pequeña.
Colonia Del Valle
* Sobre Providencia, casi esquina con División del Norte, se encuentrea "Pimpin my bike", pequeño taller-tienda que abrió a mediados de 2015, con énfasis en las bicicletas plegables.
* En la esquina de San Francisco y Av. Colonia Del Valle-Eje 5 sur hay una tienda taller llamada "Bicigato" (es donde empieza el tramo de San Francisco que corre de sur a norte). Está bien equipada y lleva mucho tiempo, lo cual supongo significa que es un sitio confiable. Está a 2 cuadras de la Secretaría de Energía.
* Sobre Avenida Coyoacán, entre el Eje 5 Sur-Eugenia y San Borja, hay un sitio llamado "Enbiciados". Con varios años de funcionamiento, es un sitio bien afianzado, y sé que trabajan razonablemente bien. Está en la acera derecha, entre la pastelería El Globo y el restaurante Los Bisquets de Álvaro Obregón.
* En el jardín-glorieta 'Mariscal Sucre' (Torres Adalid, Amores y División del Norte, lado oriente) se encuentra la tienda 'Giant'. Un sitio que se ve limpio y de buen nivel.
* En la calle de San Borja hay un taller de bicicletas entre Nicolás San Juan y el Eje 2 Poniente Gabriel Mancera. A juzgar por cómo se ve (estilo tipo changarro, letrero, etc.), es obvio que lleva ahí bastantes años.
* Frente al mercado de Tlacoquemécatl, sobre Miguel Laurent, hay un pequeño local que funciona como taller y como tienda de bicicletas. Su dueño atiende personalmente, y tiene el atractivo especial de que las bicicletas las hace a la medida.
* 'Velodrome' es una tienda ubicada en Diagonal San Antonio 941. Se trata de un local bastante amplio, y como diferenciador relevante está el hecho de que cuenta con mesas para tomar alguna bebida o consumir alimentos.
* Donde Pitágoras y Pilares convergen con Av. Universidad hay una tienda llamada Bicycle Life Style. Es taller mecánico y tienda de bicis y accesorios.
* En el centro comercial Galerías Insurgentes (Liverpool Insurgentes) hay una tienda de bicis. Es de nivel alto (venden biciclietas y accesorios de buena marca, no baratas -es decir, va dirigida a clientela que gusta de comprar cosas finas), y no me parece que tenga taller. Está en la parte exterior del centro comercial, en la calle de Oso, abajo del puente que comunica las dos naves.
* No la conozco, pero uno de nuestros lectores (ver hasta abajo) nos comparte que en Moras y Churubusco hay una tienda aparentemente nueva.
* Sobre Adolfo Prieto, a unos metros pasando Félix Cuevas, se encontrarán con Swim Bike & Run, y no hay que ser un genio para deducir que está dirigida al triatlón, y no sólo a las bicis.
Camino al Desierto de los Leones
* En Calzada al Desierto hacia el Periférico (es decir, de bajada), en el número 4508 hay un pequeño taller de barrio: Biklas.
* En la calle de Uxmal (paralela a Cuauhtémoc, a un par de cuadras al oriente), hay un taller-tienda que se encuentra en la acera izquierda, circulando de sur a norte, entre Concepción Béistegui y Torres Adalid. No la conozco, pero mi cuate Fernando me dice que es interesante porque no tienen bicicletas de línea sino que las hacen sobre pedido. Habría que visitarla...
* Sobre Avenida Cuauhtémoc, entre Miguel Laurent y San Lorenzo (un poco antes del Eje 7 Sur), sobre la acera derecha hay una tienda Benotto. Como suele ser con esta marca, es un local bastante grande y con estacionamiento.
Centro
* En la calle de Corregidora (la que inicia a un costado de Palacio Nacional) hay un par de tiendas de bicicletas: la primera de ellas se encuentra en la acera izquierda, entre Jesús María y Alhóndiga; la otra está en la acera contraria unas tres cuadras despúes, casi llegando a Av. Circunvalación.
* La calle de San Pablo es el principal punto donde se pueden conseguir bicicletas y accesorios en la Ciudad de México. Poco conocida, esta calle es la continuación de Avenida Izazaga hacia el oriente (es decir, en sentido contrario a la circulación de los coches). Ahí hay varias tiendas bastante grandes de bicicletas y todo tipo de accesorios y refacciones; no me consta, pero estoy seguro de que es donde las tiendas de toda la ciudad se surten -lo cual me hace pensar que debe de haber buenos precios y por supuesto mucho surtido. Como referencia, diré que está a mitad de camino entre las estaciones Pino Suárez y Merced del metro.
* En Artículo 123, casi esquina con Bucareli, hay una tienda. No tengo otra referencia más que es de la marca 'BR', y me parece que tienen bastantes bicicletas a la venta. Esto es a media cuadra del periódico 'El Universal'.
Bosque de Chapultepec
* En la 1a sección, atrás del Castillo de Chapultepec sale una avenida peatonal bastante ancha que se dirige hacia la parte trasera de Los Pinos. Caminando sobre ella, a la mitad de dicho tramo hay un pequeño quiosco que aloja un taller de bicis para quienes pasean por el bosque. Aceptan tarjetas de crédito.
* En Lago Muritz 30 está una tienda llamada 'Ciclometa'. Uno de nuestros amigos lectores (ver abajo), nos refiere que venden bicicletas y refacciones.
* No es propiamente en la colonia Anáhuac, sino en la menos conocida Ampliación Popo. La 'Agencia Martínez' es un taller de bicis que se encuentra en la calle Norte 4 número 5974, esquina con Poniente 115. Esto es a una cuadra de Av. Río San Joaquín, y a unas cuadras al poniente de la estación San Joaquín del metro.
* Aportación de un lector: En la calle Tláloc 37-B, colonia Tlaxpana, se encuentra una de las agencias más antiguas: Casa Fernández, fundada en 1928 -lo cual la convierte en la más antigua de lo que aquí tenemos reseñado-. Esto es a dos cuadras de Melchor Ocampo, cerca del metro Normal.
Azcapotzalco
* La continuación de la Calzada Camarones se llama 16 de Septiembre. Pues bien, en el #32, a un par de cuadras de Aquiles Serdán (metro Camarones) hay una tienda llamada "Transvision Bike". Está muy bien surtida: venden tanto bicicletas como accesorios y refacciones, e incluso ropa. Una buena opción, en la zona norte de la ciudad.
Tlalnepantla
* En el centro hay dos tiendas juntas, en Avenida Toltecas 86 y 88. Son distribuidores de varias marcas, así como accesorios de producción nacional. Recomendable, para ubicarlos se encuentran a 20 metros del McDonalds (información proporcionada por un lector y bloggero, Gerardo groovedmstk).
* Además de los sitios especializados, también puedes comprar una buena bicicleta en tiendas como Deportes Martí, típicamente presente en centros comerciales.
* Y, por supuesto, se consiguen bicicletas en las tiendas de juguetes, supermercados y departamentales. Si compras tu bici en uno de esos sitios, no está de más dar una vuelta por alguno de los talleres que aquí he enumerado, para que te hagan un ajuste (las bicicletas nuevas en general necesitan una revisión de frenos y demás).
* Y, por último, te recomiendo darte una vuelta en los ciclotones de fin de mes o bien en los paseos dominicales que se llevan a cabo en Reforma. Ahí hay puestos de servicio, mismos que están a cargo precisamente de tiendas y talleres, los cuales ahí mismo te atenderán, o bien podrás tomar sus datos para visitarlos posteriormente.
Encuéntralas en el mapa
* Un amable lector de este blog integró las direcciones descritas en este blog en un mapa. Haz clic aquí, para verlo (abre en una ventana nueva).
¿Tienes comentarios o algo que aportar?
* Si conoces alguna tienda o ves alguna inexactitud en este blog, o quieres que destaquemos tu tienda, envíanos un correo a chilango02@hotmail.com.
¡Suerte!
Sin duda, uno de los temas que más gente atraen a este blog es el de las bicicletas. Así que me he abocado a hacer una lista que ayude a los interesados en comprar una bici, con la ilusión de poner mi grano de arena para promover la cultura de la pedaleada en tierras chilangas.
Aprovechando que no es un artículo periodístico -lo cual, al menos teóricamente, exigiría más rigor en la información- sino un simple blog para compartir ideas con gente paciente y curiosos que pasen por aquí, me daré el lujo de ser ligero en lo que publico, y simplemente daré explicaciones de memoria. Así, va una lista informal de sitios de bicis y accesorios:
SUR
Tlalpan* El número 4142 de Insurgentes Sur (dirección sur-norte, a unos metros de donde empieza Insurgentes), hay una tienda de Benotto. Cerca de la estación La Joya del metrobús.
* En Sor Juana Inés de la Cruz 52, nos dice uno de los amigos lectores (vean abajo) hay un pequeño taller llamado 'El Rayo'. Cerca de las estaciones del metrobús Corregidora.y Ayuntamiento.
Coyoacán
* Circulando por Miguel Ángel de Quevedo de Insurgentes a Taxqueña, unas cinco cuadras después de la Mega Comercial Mexicana -pasando la calle de Moctezuma- hay un pequeño taller-tienda.
* En esa misma dirección, la última calle antes de la Calzada de Tlalpan es Kramer, Colonia Antártida. En el número 42 se encuentra Quiquica, un proyecto bicicletero creado para apoyar a los migrantes y refugiados, que tan difícil la tienen en nuestro país. Así que, si usan ese taller, estarán apoyando a esa causa tan padre.
* En División del Norte, pasando Pacífico, yendo de sur a norte, hay una tienda de Benotto bastante grande. Y 10 metros más adelante (pasando un bancomer) hay otra tienda, más pequeña.
Pedregal - San Jerónimo
* En el cruce de Periférico Sur y Avenida San Jerónimo, del lado del Pedregal, hay un centro comercial dominado por una Comercial Mexicana y un Suburbia. Pues bien, ahí hay una tienda de bicicletas llamada "Probert"; se encuentra en el mismo bloque que el Suburbia, frente al estacionamiento amplio que hay atrás de la Comer.
* En el cruce de Periférico Sur y Avenida San Jerónimo, del lado del Pedregal, hay un centro comercial dominado por una Comercial Mexicana y un Suburbia. Pues bien, ahí hay una tienda de bicicletas llamada "Probert"; se encuentra en el mismo bloque que el Suburbia, frente al estacionamiento amplio que hay atrás de la Comer.
Guadalupe Inn
* En la glorieta que se encuentra en la calle de Manuel M. Ponce (junto a la librería El Juglar y enfrente de la iglesia de Nuestra Señora Guadalupe) sale una callecita llamada Abundio Martínez. A una cuadra de la glorieta, en dirección a Av. Revolución, hay un taller de bicicletas bastante 'rascuache', pero me causa simpatía porque un día el dueño me dijo que llevan ahí algo así como 60 años.
* En la glorieta que se encuentra en la calle de Manuel M. Ponce (junto a la librería El Juglar y enfrente de la iglesia de Nuestra Señora Guadalupe) sale una callecita llamada Abundio Martínez. A una cuadra de la glorieta, en dirección a Av. Revolución, hay un taller de bicicletas bastante 'rascuache', pero me causa simpatía porque un día el dueño me dijo que llevan ahí algo así como 60 años.
Mixcoac
* Yendo hacia el sur por la lateral del Periférico, después del distribuidor vial San Antonio hay una pequeña calle llamada Giotto. A unos metros hay una tienda especializada en bicicletas plegables, nos comparte uno de nuestros lectores (ver abajo).
* Yendo hacia el sur por la lateral del Periférico, después del distribuidor vial San Antonio hay una pequeña calle llamada Giotto. A unos metros hay una tienda especializada en bicicletas plegables, nos comparte uno de nuestros lectores (ver abajo).
* Sobre Providencia, casi esquina con División del Norte, se encuentrea "Pimpin my bike", pequeño taller-tienda que abrió a mediados de 2015, con énfasis en las bicicletas plegables.
* En la esquina de San Francisco y Av. Colonia Del Valle-Eje 5 sur hay una tienda taller llamada "Bicigato" (es donde empieza el tramo de San Francisco que corre de sur a norte). Está bien equipada y lleva mucho tiempo, lo cual supongo significa que es un sitio confiable. Está a 2 cuadras de la Secretaría de Energía.
* Sobre Avenida Coyoacán, entre el Eje 5 Sur-Eugenia y San Borja, hay un sitio llamado "Enbiciados". Con varios años de funcionamiento, es un sitio bien afianzado, y sé que trabajan razonablemente bien. Está en la acera derecha, entre la pastelería El Globo y el restaurante Los Bisquets de Álvaro Obregón.
* En el jardín-glorieta 'Mariscal Sucre' (Torres Adalid, Amores y División del Norte, lado oriente) se encuentra la tienda 'Giant'. Un sitio que se ve limpio y de buen nivel.
* En la calle de San Borja hay un taller de bicicletas entre Nicolás San Juan y el Eje 2 Poniente Gabriel Mancera. A juzgar por cómo se ve (estilo tipo changarro, letrero, etc.), es obvio que lleva ahí bastantes años.
* Frente al mercado de Tlacoquemécatl, sobre Miguel Laurent, hay un pequeño local que funciona como taller y como tienda de bicicletas. Su dueño atiende personalmente, y tiene el atractivo especial de que las bicicletas las hace a la medida.
* 'Velodrome' es una tienda ubicada en Diagonal San Antonio 941. Se trata de un local bastante amplio, y como diferenciador relevante está el hecho de que cuenta con mesas para tomar alguna bebida o consumir alimentos.
* Donde Pitágoras y Pilares convergen con Av. Universidad hay una tienda llamada Bicycle Life Style. Es taller mecánico y tienda de bicis y accesorios.
* En el centro comercial Galerías Insurgentes (Liverpool Insurgentes) hay una tienda de bicis. Es de nivel alto (venden biciclietas y accesorios de buena marca, no baratas -es decir, va dirigida a clientela que gusta de comprar cosas finas), y no me parece que tenga taller. Está en la parte exterior del centro comercial, en la calle de Oso, abajo del puente que comunica las dos naves.
* No la conozco, pero uno de nuestros lectores (ver hasta abajo) nos comparte que en Moras y Churubusco hay una tienda aparentemente nueva.
* Sobre Adolfo Prieto, a unos metros pasando Félix Cuevas, se encontrarán con Swim Bike & Run, y no hay que ser un genio para deducir que está dirigida al triatlón, y no sólo a las bicis.
Camino al Desierto de los Leones
* En Calzada al Desierto hacia el Periférico (es decir, de bajada), en el número 4508 hay un pequeño taller de barrio: Biklas.
CENTRO
Narvarte* En la calle de Uxmal (paralela a Cuauhtémoc, a un par de cuadras al oriente), hay un taller-tienda que se encuentra en la acera izquierda, circulando de sur a norte, entre Concepción Béistegui y Torres Adalid. No la conozco, pero mi cuate Fernando me dice que es interesante porque no tienen bicicletas de línea sino que las hacen sobre pedido. Habría que visitarla...
* Sobre Avenida Cuauhtémoc, entre Miguel Laurent y San Lorenzo (un poco antes del Eje 7 Sur), sobre la acera derecha hay una tienda Benotto. Como suele ser con esta marca, es un local bastante grande y con estacionamiento.
Centro
* En la calle de Corregidora (la que inicia a un costado de Palacio Nacional) hay un par de tiendas de bicicletas: la primera de ellas se encuentra en la acera izquierda, entre Jesús María y Alhóndiga; la otra está en la acera contraria unas tres cuadras despúes, casi llegando a Av. Circunvalación.
* La calle de San Pablo es el principal punto donde se pueden conseguir bicicletas y accesorios en la Ciudad de México. Poco conocida, esta calle es la continuación de Avenida Izazaga hacia el oriente (es decir, en sentido contrario a la circulación de los coches). Ahí hay varias tiendas bastante grandes de bicicletas y todo tipo de accesorios y refacciones; no me consta, pero estoy seguro de que es donde las tiendas de toda la ciudad se surten -lo cual me hace pensar que debe de haber buenos precios y por supuesto mucho surtido. Como referencia, diré que está a mitad de camino entre las estaciones Pino Suárez y Merced del metro.
* En Artículo 123, casi esquina con Bucareli, hay una tienda. No tengo otra referencia más que es de la marca 'BR', y me parece que tienen bastantes bicicletas a la venta. Esto es a media cuadra del periódico 'El Universal'.
Roma - Condesa
* En la esquina de Av. México y Sonora (junto al Parque México, en contraesquina de la Farmacia del Ahorro) hay un pequeño taller de bicicletas. Lleva muchos años ahí, entonces algo deben de saber acerca del asunto.
* En la calle de Chilpancingo, a unos pasos del Parque México, hay una tienda de bicicletas que ellos mismos denominan 'retro'. Lo cual significa bicis de manubrio alto, salpicadera, asiento ancho y probablemente colores pastel. Muy en línea con las pretensiones de esa colonia.
* Yendo por Valladolid, del punto donde inicia Álvaro Obregón, en dirección hacia Oaxaca, unos metros antes antes de cruzar la calle hacia El Palacio de Hierro, en la acera izquierda hay una tienda de bicicletas. No tengo referencias sobre ella, más allá de que se ve de buen tamaño y, por el rumbo en el que está, pensaría que debe de estar bien surtida.
* En Alfonso Reyes 147 y Reinosa se encuentra La Bírula, una tienda y taller donde atiende una pareja bastante amable, y suelen ofrecer descuentos en servicios y accesorios.
* En la esquina de Av. México y Sonora (junto al Parque México, en contraesquina de la Farmacia del Ahorro) hay un pequeño taller de bicicletas. Lleva muchos años ahí, entonces algo deben de saber acerca del asunto.
* En la calle de Chilpancingo, a unos pasos del Parque México, hay una tienda de bicicletas que ellos mismos denominan 'retro'. Lo cual significa bicis de manubrio alto, salpicadera, asiento ancho y probablemente colores pastel. Muy en línea con las pretensiones de esa colonia.
* Yendo por Valladolid, del punto donde inicia Álvaro Obregón, en dirección hacia Oaxaca, unos metros antes antes de cruzar la calle hacia El Palacio de Hierro, en la acera izquierda hay una tienda de bicicletas. No tengo referencias sobre ella, más allá de que se ve de buen tamaño y, por el rumbo en el que está, pensaría que debe de estar bien surtida.
* En Alfonso Reyes 147 y Reinosa se encuentra La Bírula, una tienda y taller donde atiende una pareja bastante amable, y suelen ofrecer descuentos en servicios y accesorios.
Bosque de Chapultepec
* En la 1a sección, atrás del Castillo de Chapultepec sale una avenida peatonal bastante ancha que se dirige hacia la parte trasera de Los Pinos. Caminando sobre ella, a la mitad de dicho tramo hay un pequeño quiosco que aloja un taller de bicis para quienes pasean por el bosque. Aceptan tarjetas de crédito.
NORTE
Anáhuac* En Lago Muritz 30 está una tienda llamada 'Ciclometa'. Uno de nuestros amigos lectores (ver abajo), nos refiere que venden bicicletas y refacciones.
* No es propiamente en la colonia Anáhuac, sino en la menos conocida Ampliación Popo. La 'Agencia Martínez' es un taller de bicis que se encuentra en la calle Norte 4 número 5974, esquina con Poniente 115. Esto es a una cuadra de Av. Río San Joaquín, y a unas cuadras al poniente de la estación San Joaquín del metro.
* Aportación de un lector: En la calle Tláloc 37-B, colonia Tlaxpana, se encuentra una de las agencias más antiguas: Casa Fernández, fundada en 1928 -lo cual la convierte en la más antigua de lo que aquí tenemos reseñado-. Esto es a dos cuadras de Melchor Ocampo, cerca del metro Normal.
* La continuación de la Calzada Camarones se llama 16 de Septiembre. Pues bien, en el #32, a un par de cuadras de Aquiles Serdán (metro Camarones) hay una tienda llamada "Transvision Bike". Está muy bien surtida: venden tanto bicicletas como accesorios y refacciones, e incluso ropa. Una buena opción, en la zona norte de la ciudad.
Tlalnepantla
* En el centro hay dos tiendas juntas, en Avenida Toltecas 86 y 88. Son distribuidores de varias marcas, así como accesorios de producción nacional. Recomendable, para ubicarlos se encuentran a 20 metros del McDonalds (información proporcionada por un lector y bloggero, Gerardo groovedmstk).
PONIENTE
San Pedro de Los Pinos
* En Patriotismo 384 hay una tienda, creo que de reciente apertura (2015) llamada "La Bici Urbana". Es bastante grande y se ve bien surtida.
* También en Patriotismo, en la esquina con Calle 19, se encuentra la tienda-taller "Biciosos".
Polanco
* En la calle de Lamartine, entre Horacio y Newton hay una tienda. Desconozco qué ofrezcan, pero se ve bastante bien puesta, lo cual me hace pensar que tienen productos y servicios. Como mayor referencia, está a media cuadra del metro Polanco.
* Un poco más adelante, en la glorieta de Lamartine y Campos Elíseos, hay una tienda muy grande. No la he visitado. También hay reparación de bicis.
* En Emilio Castelar y Goldsmith, una cuadras después de donde termina el Parque del Reloj, hay una tienda enorme, People for Bikes; no es barata, se especializa en marcas de alta calidad.
* También en Patriotismo, en la esquina con Calle 19, se encuentra la tienda-taller "Biciosos".
Polanco
* En la calle de Lamartine, entre Horacio y Newton hay una tienda. Desconozco qué ofrezcan, pero se ve bastante bien puesta, lo cual me hace pensar que tienen productos y servicios. Como mayor referencia, está a media cuadra del metro Polanco.
* Un poco más adelante, en la glorieta de Lamartine y Campos Elíseos, hay una tienda muy grande. No la he visitado. También hay reparación de bicis.
* En Emilio Castelar y Goldsmith, una cuadras después de donde termina el Parque del Reloj, hay una tienda enorme, People for Bikes; no es barata, se especializa en marcas de alta calidad.
OTROS
Otros* Además de los sitios especializados, también puedes comprar una buena bicicleta en tiendas como Deportes Martí, típicamente presente en centros comerciales.
* Y, por supuesto, se consiguen bicicletas en las tiendas de juguetes, supermercados y departamentales. Si compras tu bici en uno de esos sitios, no está de más dar una vuelta por alguno de los talleres que aquí he enumerado, para que te hagan un ajuste (las bicicletas nuevas en general necesitan una revisión de frenos y demás).
* Y, por último, te recomiendo darte una vuelta en los ciclotones de fin de mes o bien en los paseos dominicales que se llevan a cabo en Reforma. Ahí hay puestos de servicio, mismos que están a cargo precisamente de tiendas y talleres, los cuales ahí mismo te atenderán, o bien podrás tomar sus datos para visitarlos posteriormente.
Encuéntralas en el mapa
* Un amable lector de este blog integró las direcciones descritas en este blog en un mapa. Haz clic aquí, para verlo (abre en una ventana nueva).
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* Si conoces alguna tienda o ves alguna inexactitud en este blog, o quieres que destaquemos tu tienda, envíanos un correo a chilango02@hotmail.com.
¡Suerte!
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