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lunes, 3 de mayo de 2010

La Independencia en la nomenclatura de la Ciudad

Hace unas semanas revisamos la amplia presencia que Miguel Hidalgo tiene en la Ciudad de México, en nomenclatura de plazas, colonias, calles, y por medio de estatuas diversas. Ahora veremos dónde están otros de los héroes que nos dieron patria.

José María Morelos. En lo que a colonias se refiere, a Don José María no le fue bien: la colonia Morelos, mejor conocida como Tepito, es un barrio de muy mala reputación, donde se llevan a cabo múltiples actividades de comercio ilegal que va desde fayuca (contrabando de electrónicos, ropa, etc.) hasta piratería a gran escala o cosas mucho peores como narcotráfico o tráfico de armas. La calle de Morelos en el centro de la ciudad tampoco es muy importante, midiendo unas seis cuadras desde Balderas hasta Paseo de la Reforma en la glorieta de Cristóbal Colón (donde está el hotel Fiesta Americana); hay en la colonia Escandón un pequeño parque llamado Morelos, y en su costado norte se encuentra una de las cientos de calles Morelos que se pueden encontrar en la zona metropolitana -y también hay varias colonias Morelos-. Yo creo que la más importante no está en el DF sino en el Estado de México: se trata de la Vía Morelos, que empieza por el metro Indios Verdes y corre paralela a la autopista a Pachuca, hasta llegar a la entrada de San Cristóbal Ecatepec –y seguramente debe su nombre al hecho de que fue en dicha localidad donde Morelos fue fusilado después de terribles tormentos por parte del ejército realista y sus aliados de la Inquisición–. Ahí mismo en Ecatepec se encuentra un desarrollo urbano gigantesco llamado precisamente Jardines de Morelos.

La estación Morelos del metro se encuentra precisamente por la colonia Morelos, y ahí cruzan las líneas 4 y B. Y estatuas no tengo ubicada ninguna, más allá de la que se encuentra al pie de la Columna de la Independencia.

Josefa Ortiz de Domínguez. A ella ya no le tocaron tantas calles en la ciudad, aunque sí hay varias docenas con su nombre, repartidas en muchas colonias, y otras tantas con el sobrenombre que todos le conocemos: la Corregidora. La principal de ellas está en un punto por demás importante, pues sale a un lado del Palacio Nacional, hacia el oriente, para llegar hasta la calle de Circunvalación cerca del mercado de La Merced (es, por cierto, una calle muy llena de vida, especializada en negocios de ferretería).

La plaza de Santo Domingo, atrás de la Catedral, tiene en el centro una estatua de Josefa Ortiz de Domínguez rodeada por una fuente.

Ignacio Allende. Este personaje tiene un poco más de calles, aunque igualmente la mayoría son de poca importancia. La más famosa se encuentra en el centro, partiendo desde el norte, en la zona de La Lagunilla, y recorre unas 10 calles hasta la calle de Tacuba (ahí se encuentra la estación Allende del metro), para cambiar de nombre por el de Bolívar, el cual sí conserva por un tramo mucho más largo, tal vez unos 8 kilómetros, hasta Río Churubusco en la colonia Portales.

Vicente Guerrero. La colonia Guerrero colinda con el Centro Histórico, al noroeste de la Alameda, abarcando un cuadrante delimitado por Reforma, Puente de Alvarado, Insurgentes y eje 1 norte Alzate. La avenida Guerrero es bastante importante: se trata del eje 1 poniente, en el tramo que corre de norte a sur desde el Monumento a la Raza hasta la Glorieta del Caballito, en Reforma, donde se convierte en Bucareli. Precisamente a mitad del camino está la estación Guerrero del metro.

Aparte, hay muchas calles pequeñas con el nombre de este personaje. En lo que se refiere a estatuas, Guerrero está en la base de la Columna de la Independencia, y también –algo no muy sabido– en el Parque Hundido en Insurgentes Sur.

Guerrero. Insurgentes Sur esquina con Porfirio Díaz (Parque Hundido)

Francisco Javier Mina. Este rebelde, español de nacimiento que vino a sumarse al movimiento insurgente, fue bien retribuido al ser uno de los homenajeados con una estatua en la Columna de la Independencia. Tiene pocas calles; la principal de ellas está precisamente en la colonia Guerrero, misma que atraviesa desde Reforma para pasar por Buenavista hasta Insurgentes –donde está nada menos que la sede del PRI.

Nicolás Bravo. A él no le tocó ninguna calle medianamente conocida, pero sí tiene el honor de completar el grupo escultórico al pie del ‘Ángel’ de la Independencia.

Ignacio Aldama. Tiene su calle, también en la colonia Buenavista, y junto con Mina bordean el edificio de la Delegación Cuauhtémoc. No sé de ninguna estatua suya en la Ciudad de México.

Agustín de Iturbide. Aunque muchos lo consideran un villano –no comparto esa percepción–, este personaje, sí alcanzó un sitio en la nomenclatura de calles del Centro Histórico: es una pequeña calle que va de Reforma a Morelos, corriendo un par de cuadras paralela a Balderas y a Bucareli.

Es interesante que, pese a todo, Iturbide tiene su estatua enfrente del Palacio Legislativo de San Lázaro.

Guadalupe Victoria. Habrá sido el primer presidente de México pero llegó tarde a la repartición: ni calles de importancia, ni estatuas.

Los Insurgentes. La principal calle de la ciudad está dedicada al ejército que peleó por la independencia de México. La Avenida Insurgentes atraviesa completamente la ciudad, de norte a sur: empieza en la entrada de Pachuca, y termina en la salida a Cuernavaca. Ello ayuda a que los insurgentes tengan su estación de metro y varias colonias que les hacen referencia (Insurgentes Mixcoac, Guadalupe Insurgentes...).

Independencia. La calle Independencia (hay muchas otras en la ciudad, pero la importante está en el Centro Histórico) va de Poniente a Oriente en forma paralela a Avenida Juárez, a una cuadra de la Alameda. La colonia Independencia está más al sur, en la delegación Benito Juárez, cerca del metro Nativitas junto a la calzada de Tlalpan, y en los municipios conurbados hay algunas otras que llevan el mismo nombre.

16 de septiembre. En el centro, esta calle es, adecuadamente, la continuación de Independencia, y va a desembocar al Zócalo. Hay tal vez otras 100 calles con ese nombre, en docenas de colonias y municipios.

Centenario. No está de más recordar que hace 100 años hubo un centenario, y caer en cuenta que en su momento el concepto se usó para nombrar plazas y muchas calles. La avenida Centenario es la continuación de la Avenida México-Coyoacán a partir de Río Churubusco, y entra a Coyocán para desembocar precisamente en el Jardín Centenario que se encuentra en la plaza central de dicho pueblo (junto al Jardín Hidalgo).

Por el poniente de la ciudad hay una calle Centenario bastante importante: empieza muy cerca de Periférico y Barranca del Muerto, y avanza varios kilómetros para encontrarse, ya muy arriba, con la Calzada de Las Águilas.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Bicentenario: presencia de Hidalgo en el DF

Este año de Bicentenario de la Independencia (y de centenario, en lo que a la Revolución se refiere) es, en buena medida, un año de personajes.

Hidalgo, Morelos, junto con los demás "héroes que nos dieron patria" y los correspondientes personajes de la Revolución Mexicana, son motivo de análisis y revisiones en un sinnúmero de publicaciones, mesas redondas y programas. (En este sentido, destaca la excelente serie 'Discutamos México' que el gobierno federal atinadamente ha organizado con la participación de numerosos expertos, y que se puede encontrar tanto en radio como en televisión, con contenidos serios y que en lo personal me han parecido bastante valientes en cuanto a que no se quedan con las versiones conocidas de la Historia sino que muchas veces ponen en entredicho la visión oficial y los lugares comunes que se suele manejar alrededor de estos personajes y sus acciones.)
A mí, por mi parte, me parece interesante y divertido observar la presencia que estos distintos héroes y personajes han ganado en los espacios públicos y en el mapa de nuestra ciudad. Trataré de darle a cada uno su revisión; y -no podría ser de otra forma- empezaré ni más ni menos que con el Padre de la Patria, Miguel Hidalgo. Veamos:

Calles. Por supuesto que hay docenas de calles y avenidas llamadas Miguel Hidalgo; pero La Avenida Hidalgo, así con mayúsculas y como referencia de todos conocida, en forma inesperada es una calle de importancia secundaria. Y no es que esté en un lugar de poca monta -se encuentra en pleno centro de la ciudad, en el costado norte de la Alameda Central-; el probema es que le tocó la mala suerte de que el desarrollo turístico y comercial se dio más bien en la acera sur de la Alameda, y la Avenida Hidalgo quedó un poco relegada en cuanto a tráfico de automóviles y personas. Aunque eso no quita que ahí se encuentre uno de los museos más interesantes de la capital -el museo Franz Mayer-, así como una oficina importante de la Secretaría de Hacienda y el Hotel Cortés.

El resto de las calles de dicho nombre son en realidad de poca monta. Tal vez sea destacada la calle Hidalgo en Coyoacán, y no tanto porque ahí sucedan cosas importantes, sino porque desemboca en la plaza central de dicha delegación, uno de los puntos más agradables de la ciudad.

Pero de ninguna manera vaya a pensarse que al Cura Hidalgo se le ha desdeñado en la nomenclatura urbana: en el índice de la Guía Roji, probablemente haya más de 100 calles que llevan su nombre en la Ciudad de México y municipios aledaños.

Colonias. Aunque la lista de colonias Hidalgo o Miguel Hidalgo también es amplia, en general no son de las que todo el mundo ubica. La más conocida puede ser la que se encuentra en la Delegación Tlalpan, 'arriba' de Insurgentes Sur a la altura de la estación Corregidora del metrobús y atrás del mercado de muebles (junto al Bosque de Tlalpan).

Delegación. La Delegación Miguel Hidalgo se encuentra en el poniente de la ciudad, y es una de las más favorecidas en cuanto a colonias de buen nivel (las Lomas de Chapultepec, Polanco, Anzures, son algunas de las que ahí se encuentran). El Bosque de Chapultepec en su totalidad está dentro de dicha delegación, así como una parte importante del Paseo de la Reforma y también una sección del Periférico.

Monumentos. La principal estatua de Miguel Hidalgo se encuentra, adecuadamente, al pie de la Columna de la Independencia. Hay otras en Insurgentes Sur y San Fernando -precisamente afuera del metrobús Corregidora, es decir frente a la colonia que habíamos mencionado-; en el Parque de la Bola, en la Colonia San José Insurgentes a espaldas del Teatro Insurgentes; y en el centro de Coyoacán.

El Padre de la Patria en el centro de Coyoacán

Otros. En la Delegación Coyoacán, la plaza frente al edificio delegacional se llama Plaza Hidalgo; la red del metro tiene una estación Hidalgo -precisamente en la Avenida Hidalgo-; y en la colonia De los Doctores se encuentra el muy famoso Mercado Hidalgo, especializado en artículos de plomería y ferretería.

Como se ve, el señor Miguel Hidalgo y Costilla sí ha sido bien tratado en esta ciudad, en lo que a monumentos y recordatorios se refiere. En breve hablaré sobre otros próceres.

miércoles, 17 de febrero de 2010

¡ Ya llegó el año del Bicentenario !

Este año de Bicentenario, el 2010, yo lo venía esperando hace mucho tiempo -prácticamente desde siempre:

Empecé a pensar en el asunto allá por 1976 (tenía 12 años), cuando en Estados Unidos celebraron su bicentenario, y siempre tuve la expectativa de que llegado nuestro momento tendríamos un año de fiesta y orgullo nacional. Pero en estos 34 años la realidad de México ha cambiado mucho, y el sentido del esperado festejo es muy distinto de lo que había yo imaginado.

Muy a mi pesar, esa fiesta y sobre todo ese orgullo nacional que yo esperaba serían la marca de una fecha tan significativa, en buena medida no están presentes al menos a siete meses de la fecha del bicentenario.

Tengo mis teorías sobre los qués y los porqués de estas pérdidas de orgullo nacional. Y supongo que más adelante trataré de compartirlas, y sobre todo trataré de compartir mis ideas acerca de cómo podríamos revertir los retrocesos en la materia.

La bandera mexicana. Démosle color este año.

Pero más allá de análisis y reflexiones serias, ahora sólo quiero compartir la postura que me ha invadido para este bicentenario: hagamos el 2010 un año especial, no sólo de fiesta, sino de orgullo y reencuentro nacional.

Para que, llegado el momento, podamos gritar muy a gusto "¡Viva México!"

De verdad: eso nos hará mucho bien a todos.