Más que hacer grandes sacrificios -la gente en general no está dispuesta a ello-, me parece suficiente con que cada persona se plantee hacer pequeños cambios en sus hábitos, y hacer de ello una rutina: que cada cambio llegue para quedarse, y que se nos vuelva rutinario siempre adoptar nuevos pequeños cambios.
Cuando digo 'hábitos' pienso en dos niveles: nuestro estilo cotidiano de vida y nuestra forma de consumir (lo que compramos, pues).
A quienes nos hemos planteado hacerlo así, con el tiempo nos sorprende ver cómo esos detalles van implantándose en nuestra forma de vivir, y lo que inició con pequeños detalles con el tiempo se va convirtiendo en una auténtica revolución silenciosa.
Y, lo más importante, descubrimos que el principal impacto de esos pequeños detalles no está en nuestro entorno, sino en nuestro propio ánimo y en nuestra calidad de vida.
Hay muchas líneas sobre las cuales podrías desarrollar -prácticamente sin esfuerzo, más bien con un ánimo de buena voluntad- toda una evolución hacia ser una persona y un consumidor con hábitos enverdecidos. Me permito enumerar algunas de ellas:
- Consumo de agua
- Generación de desechos
- Contaminación del aire
- Contaminación del agua
- Contaminación del suelo
- Consumo de energia
- Calidad de vida urbana
- Vida sana